CINE CLUB, ABRIL,TALENTO EMERGENTE, EL DIABLO FUMA (Y GUARDA LAS CABEZAS DE LOS CERILLOS QUEMADOS EN LA MISMA CAJA)

EL DIABLO FUMA (Y GUARDA LAS CABEZAS DE LOS CERILLOS QUEMADOS EN LA MISMA CAJA) 
20 de abril 2026 | 17:00 y 19:00 h | General, $40.00; comunidad universitaria e INAPAM, $20.00 
Auditorio Euquerio Guerrero, cupo limitado


Ernesto Martínez Bucio | México | 2025 | 97 min | B

D: Ernesto Martínez Bucio. G: Karen Plata y Ernesto Martínez Bucio. F en C: Odei Zabaleta. M: Emilio Hinojosa. E: Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata y Odei Zabaleta. Con: Mariapau Bravo Aviña, Rafael Nieto Martínez, Regina Alejandra, Donovan Said Martínez, Laura Uribe Rojas, Carmen Ramos, Bernardo Gamboa, Micaela Gramajo. Prod: Alejandro Durán, Gabriela Gavica y Carlos Hernández Vázquez. CP: Mandarina Cine. Dist: Mandarina Cine.

México, a mediados de los años 90. Tras la repentina desaparición de sus padres, cinco hermanos quedan a cargo de su abuela, una mujer con esquizofrenia que desconfía de todos y teme que el mal se apodere de su hogar. Mientras luchan por sobrevivir en su casa destartalada, la línea entre realidad e imaginación comienza a difuminarse. Entre la despreocupación y la angustia, El diablo fuma… está impregnada de la energía de sus jóvenes intérpretes y sobresale por su capacidad de evocar los miedos infantiles y los traumas familiares. El cineasta mexicano Ernesto Martínez Bucio debuta con su primer largometraje, por el cual obtuvo el Premio a la Mejor Ópera Prima en el 75° Festival de Cine de Berlín.

Premios y festivales 
2025 Premio a la Mejor Ópera Prima del Jurado Perspectivas. Festival Internacional de Cine de Berlín. Alemania. | Premio a Mejor Director de la Competencia de Cine Joven (Mundo). Festival Internacional de Cine de Hong Kong. | Premio FIPRESCI. Festival de Nuevo Cine de Montreal. Canadá. | Premio a Mejor Guion de Largometraje Mexicano de Ficción. Festival Internacional de Cine de Morelia. México.

Ernesto Martínez Bucio
Uruapan, México
Estudió Ciencias de la Comunicación y, posteriormente, cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Tiene un máster en Dirección Cinematográfica por la Elías Querejeta Zine Eskola de San Sebastián, España. Sus cortometrajes se han estrenado en festivales como Cannes, El Cairo y Róterdam. 

Crítica
Ex Distrito Federal, a mediados de los años 90: Cristian Castro suena en la radio, Michael Jordan es el campeón del mundo, el Papa Juan Pablo II está por visitar nuevamente México y un brote de cólera amenaza la salud pública del país. Es un contexto que seguramente resultará nostálgico, principalmente para quienes tenemos nuestra niñez anclada en la última década del siglo XX. Una nostalgia que el director Ernesto Martínez Bucio y la guionista Karen Plata transmiten en su primer largometraje de una forma un tanto agridulce. No se trata de una añoranza completamente benevolente por la infancia; es también inquietante. Algo que se nos advierte desde un inicio con ese título tan sombrío (y largo): El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja). 

La película se siente como revisitar un viejo álbum familiar, pero con las fotografías hechas trizas. A lo largo de las escenas e incrustado en los personajes hay una sensación desconocida, un dolor impronunciable. Esta pieza de época noventera es protagonizada por cinco jóvenes hermanos dejados a su merced por sus padres. Martínez Bucio y Plata optan por la ambigüedad y nos hacen preguntarnos las razones detrás de las repentinas ausencias, sobre todo la de la madre ¿se fue por depresión? ¿o hastío? Sin embargo, la atención se dirige más a esas infancias y tempranas adolescencias que representan Elsa, Tomás, Marisol, Víctor y Vanessa. Todos ellos viven (¿o será mejor decir sobreviven?) en una casa descuidada y con muchas deficiencias, en compañía de su abuela, una mujer desconfiada y esquizofrénica que pasa la mayor parte del tiempo en su habitación. Entre ellos se cuidan, juegan, discuten, pelean y esperan. Algunos deben asumir roles de responsabilidad parental que no les corresponden, otros continúan con sus travesuras sin ser conscientes del abandono al que fueron arrojados. El diablo fuma logra construir una verdadera y tierna hermandad entre un elenco infantil sobresaliente (un aplauso para la directora de casting Michelle Betancourt). Cada uno de ellos, desde el actor más pequeño a la actriz más grande llevan en sus rostros la inocencia y la incertidumbre por su situación. 

El diablo fuma es un retrato de grupo fragmentado, pedazos de una fotografía unidos con resistol, crayolas y videos caseros capturados en handycam. Hay algo de Los insólitos peces gato (Claudia Sainte-Luce, 2013) y sus caóticas dinámicas colectivas al interior del espacio doméstico; hay algo de Los lobos (Samuel Kishi, 2019) y sus infancias deambulando entre ausencias paternas. Pero a diferencia de éstas, aquí el destino es menos gentil con sus pequeños protagonistas. Así como la mente de la abuela esquizofrénica, los muros de esa casa destartalada albergan los miedos y traumas invisibles de una familia cuya armonía pende de un hilo. No queda de otra que rezar, pero ¿a quién? Juan Pablo II está por bajar del cielo, pero el diablo ya está tocando la puerta y las cabezas de estos niños están muy cerca del fuego.
 
Israel Ruiz Arreola, Wachito
Cineteca Nacional
Ciudad de México, 04 de febrero de 2026

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